SUMERGIDOS Pt.3

Imagina un Soldado que va a la guerra sin decirle lo que habrá y por lo tantono lleva armas ni estrategia. Seria algo cruel no armar al soldado ni decirle a lo que se enfrentara por más duro que esto sea, por eso mismo debemos de tocar el tema del Bautismo en Sufrimiento.

(1 Pedro 4:1 NTV)

Por lo tanto, ya que Cristo sufrió dolor en su cuerpo, ustedes prepárense, adoptando la misma actitud que tuvo él y estén listos para sufrir también. Pues, si han sufrido físicamente por Cristo, han terminado con el pecado.

Sin duda no es un versículo que no tendríamos pegado en nuestro refrigerador, pero nos nuestra un hecho irremediable en la vida Cristiana: El Sufrimiento.

La frase “han terminado con el pecado” significa que hemos llegado a la madurez espiritual.

¿Todo el dolor que sufrimos en nuestra vida es la Voluntad de Dios? ¿Cómo alcanzamos la madurez espiritual que menciona Pedro?

a. QUE NO ES EL SUFRIMIENTO QUE PADECEREMOS POR CAUSA DE CRISTO

No es sufrimiento religioso o el dolor autoinducido. No es las cosas que nos pasan por descuido o negligencia. No es morir de una enfermedad. No es no tener dinero para pagar las cuentas.

Dios no recibe Gloria para nada de lo mencionado. De hecho esta mentalidad hace que muchos busquen la oportunidad para hacerse daño y creer ser mas dignos para Dios, pero Dios no se complace en el
dolor humano.

Que suframos nunca es el propósito final que Dios busca para nuestra vida.

b. CRECIMIENTO ESPIRITUAL

(1 Pedro 2:2 NTV)
Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo.

Tal como el ser humano madura física y mentalmente, el creyente también madura espiritualmente. Comenzamos nuestro camino como hijos de Dios como bebés e idealmente progresamos de la infancia a la madurez.

El crecimiento físico progresa con el paso del tiempo. Pero la madurez espiritual no está limitada a tiempo ni a aprendizaje.

El conocimiento bíblico no es garantía de que una persona haya sido transformada por el poder de la Palabra de Dios.

Si el crecimiento espiritual fuera una cuestión de aprendizaje y memorización de las Escrituras, los fariseos habrían sido los más maduros en los días de Jesús. Ellos podían citar los primeros cinco libros de la Biblia de memoria, sin embargo nunca reconocieron al Hijo de Dios cuando hacía milagros.

¿Qué Produce el Crecimiento Espiritual? ¿Es un tema de Sufrir solamente?

Hay muchas personas que han sufrido mucho en su vida cristiana pero siguen sin demostrar madurez, por lo tanto no es solo sufrir por sufrir.

(Hebreos 5:8 NTV)
Aunque era Hijo de Dios, Jesús aprendió obediencia por las cosas que sufrió.

El sufrimiento en si mismo no produce madurez en su mismo, la madurez se encuentra por medio de nuestra obediencia a Dios en medio del Sufrimiento. Esto es lo que significa sufrir como Cristo.

El sufrimiento que Jesús experimentó fue resultado directo de su obediencia a la voluntad de Dios. El curso o tendencia de este mundo se opone directamente al reino de Dios. Por lo tanto, cuando obedecemos a Dios nos movemos en contra de la corriente. Esto automáticamente introduce conflicto, el cual origina persecución, aflicción y tribulación.

La obediencia en medio de este conflicto causa crecimiento espiritual.

(1 Pedro 4:1-2 NTV)
Por lo tanto, ya que Cristo sufrió dolor en su cuerpo, ustedes prepárense, adoptando la misma actitud que tuvo él y estén listos para sufrir también. Pues, si han sufrido físicamente por Cristo, han terminado con el pecado. No pasarán el resto de la vida siguiendo sus propios deseos, sino que estarán ansiosos de hacer la voluntad de Dios.

El sufrimiento según el modelo de Cristo trae al creyente a la madurez. Este tipo de sufrimiento es causado cuando resistimos la voluntad del hombre para someternos a la de Dios.

(Hebreos 4:15 NTV)
Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó.

El sufrimiento que Jesús experimentó fue el ser tentado en todas las maneras posibles y aun así permanecer obediente a su Padre.

Enfrentamos resistencia cuando nuestro deseo y el de aquellos que tienen influencia sobre nosotros quieren ir por una dirección, pero Dios desea que vayamos por otra.

c. CONFIANZA EN DIOS

Jesús y sus discípulos habían llegado a la región de Cesarea de Filipos. Les preguntó quién pensaban que era Él. En respuesta, Pedro declaró enfáticamente que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Jesús confirmó la revelación de Pedro. Inmediatamente después, Jesús les dijo que iría a Jerusalén, sufriría muchas cosas, sería asesinado, pero se levantaría de nuevo.

Esto perturbó a Pedro, por lo que apartó a Jesús y lo amonestó. Pedro se sorprendió porque no era la vida que el esperaba como cristiano, en donde no hay problemas y el sufrimiento solo es para los que no aman a Dios. Pedro no quiso ser parte de esa vida.

(Mateo 16:22-23 NTV)
Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo por decir semejantes cosas. —¡Dios nos libre, Señor!—dijo—. Eso jamás te sucederá a ti. Jesús se dirigió a Pedro y le dijo: —¡Aléjate de mí, Satanás! Representas una trampa peligrosa para mí. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios.

Jesús les había dicho a sus discípulos que era la voluntad de su Padre que Él fuera a la cruz y resucitara. Sin embargo, Pedro y los demás creían que era cuestión de tiempo antes de que Jesús estableciera su reino.Todos ellos habían soportado tantas dificultades para seguir a Jesús. 

¿Por qué moriría ahora cuando la esperanza del reino estaba tan cerca?

Pedro le estaba diciendo: Se me hace que no es necesidad de tanto, no la
estamos pasando bien, tómala más tranquilo. Pedro estaba confundido. 

¿Qué quería decir Jesús cuando dijo que iba a morir? ¿Qué sucedería con ellos? ¿Qué bien podría hacer su muerte?

Sus temores se concentraban en la auto preservación más que en la voluntad del Padre. Se había entregado a los deseos de la misma naturaleza egoísta que entró en el hombre cuando cayó.

Es la voluntad personal que se opone a la voluntad de Dios. Jesús aprovecho la oportunidad y utilizó el error de Pedro para enseñar a los discípulos esta poderosa verdad:

(Mateo 16:24-25 NTV)
Luego Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su propia manera de vivir, tomar su cruz y seguirme. Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás.

d. LA PRUEBA

En el salmo 11:5 dice: “El Señor prueba al justo”. Y otra vez en el Salmo 17:3 dice: “Tú has probado mi corazón….me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión”.

¿Qué significa lo que la Biblia llama Prueba? Dios nos encamina a propósito a esos lugares/situaciones donde debemos escoger entre nuestro deseo y su voluntad. Eso es lo que la Biblia llama Prueba. 

Veamos la vida de José, Dios le dio un sueño de liderazgo. Dios sabía de antemano cómo llegaría a suceder, los hermanos mayores de José se volverían contra él y lo venderían en esclavitud. El Señor no entró en pánico cuando sus hermanos celosos hicieron esa maldad. Élconoce el final desde el principio.

(Salmos 105:17-19 NTV)
Luego envió a un hombre a Egipto delante de ellos: a José, quien fue vendido como esclavo. Le lastimaron los pies con grilletes y en el cuello le pusieron un collar de hierro. Hasta que llegó el momento de cumplir sus sueños, el Señor puso a prueba el carácter de José.

Dios no fue el autor de su comportamiento malvado, pero sí utilizó la oportunidad que brindaba para probar el corazón de José. José no desobedeció ni deshonró a Dios. Él creyó en el sueño pero, aún más, creyó en el Dios que lo había prometido. La promesa de Dios era tan real que José se aferró a ella en medio de la adversidad. José eligió la obediencia y soportó el sufrimiento porque sabía que Dios era fiel. Al final fue grandemente
recompensado por su fidelidad.

La única manera en que podemos cumplir la voluntad de Dios es poniendo nuestras vidas y confiando en su amoroso cuidado por nosotros. Si no, abortaremos su voluntad cada vez que percibamos el sufrimiento como una
amenaza. La prueba también nos hace que ver las cosas que ahora son tentación y reconocemos como fuera de su voluntad, antes era hábitos que teníamos sin darnos cuenta.

Tenemos que renunciar a la posibilidad de abortar a los procesos que nos hacen parecernos a Dios, para poder cumplir nuestro propósito. ¿Cuál es ese propósito?

(Hechos 20:24 NTV)
Pero mi vida no vale nada para mí a menos que la use para terminar la tarea que me asignó el Señor Jesús, la tarea de contarles a otros la Buena Noticia acerca de la maravillosa gracia de Dios.

(Hebreos 11:24-27 NTV)
Fue por la fe que Moisés, cuando ya fue adulto, rehusó llamarse hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los placeres momentáneos del pecado. Consideró que era mejor sufrir por causa de Cristo que poseer los tesoros de Egipto, pues tenía la mirada puesta en la gran recompensa que recibiría. Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible.

Al igual que Moisés, pongamos los Ojos en Jesus mas haya que en las circunstancias. Por medio del Sufrimiento, Cristo nos hace participes de su sufrimiento por el perdido porque al igual que con Moisés, nos hacer ver la necesidad de ir y ser bendición para su pueblo que estaba en esclavitud.