Conócenos

Somos un grupo de personas que hemos respondido al amor y la gracia de Dios para nuestra salvación eterna por la fe en su Hijo Jesucristo. Deseamos compartir con otros lo que Dios ha hecho en nuestras vidas para que ellos también tengan esperanza. Dios nos reunió en esta congregación a la cual llama Iglesia.

¿Por qué nos llamamos Convivencia Familiar?

Creemos que la iglesia es la familia de Dios donde crecemos espiritualmente y convivimos con el propósito de amarnos, servirnos y apoyarnos unos a otros. Deseamos ser una familia para aquellos que no tienen. Nos encanta ofrecer nuestra amistad a todas las personas que nos visitan y ser lo más personales posible en nuestro trato con ellas.

¿Cómo y cuando empezó Convivencia?

Inició en Julio de 2012 en la sala de la casa de los pastores Luis e Ivonne, junto con dos familias más. Ese día, el pastor Marcos Richards animó a las familias presentes a continuar con fe y perseverancia en esta obra. Con la provisión de Dios, ese mismo mes rentamos el salón de un hotel de la ciudad donde duramos catorce meses. Debido al crecimiento que Dios nos había dado nos cambiamos al edificio de la avenida San Francisco, donde duramos casi 5 años. Actualmente contamos con dos campus donde celebramos nuestras reuniones simultáneamente los domingos, uno se encuentra en área cumbres en plaza Serranía y otro en el salón de eventos Las Lomas.

¿Quiénes son nuestros pastores?

Originarios de Cd. Juarez, Chih. Ambos, cristianos desde muy jóvenes crecieron espiritualmente bajo el liderazgo de Marcos Richards pastor de Comunidad Olivo en cd. Juárez, Chih. quien hasta el día de hoy sigue siendo su pastor. Casados en marzo de 1994, padres de tres hijos. Han servido al Señor en diferentes ministerios de pastorado y enseñanza bíblica desde 1996.

¿Qué Creemos?

  • Creemos en la Biblia como la Palabra de Dios revelada a los hombres; infalible, inerrable, autoridad legítima y aplicable a nuestra vida.
  • Creemos en el Dios Trino revelado en la Biblia, Padre, Hijo Jesucristo y Espíritu Santo.
  • Creemos, de acuerdo a la Escritura, que somos seres humanos totalmente incapaces de acercarnos a Dios por nuestros propios méritos y conseguir su favor y salvación a través de obras.
  • Creemos que Dios ha provisto la salvación de nuestras almas a través de la obra redentora de Jesucristo, por su muerte en la cruz. Esta salvación es otorgada gratuitamente por gracia y recibida solo por la fe en Jesucristo.
  • Creemos en la resurrección de Jesús de entre los muertos, que nos otorga fe, esperanza y seguridad de vida eterna.
  • Creemos en la obra santificadora del Espíritu Santo como la voluntad de Dios para cada creyente a partir del nuevo nacimiento por la fe en Jesucristo.
  • Creemos que la iglesia es el cuerpo de Cristo donde cada creyente ha sido establecido para su crecimiento y desarrollo espiritual.
  • Creemos que el bautismo en agua y la Cena del Señor son ordenados por el mismo Señor Jesús. El primero está relacionado a la entrada en la nueva comunidad del pacto; lo segundo con la continua renovación del pacto. Ambos son simultáneamente la promesa de Dios para nosotros, medios de gracia divinamente ordenados, nuestros votos públicos de sumisión al que fue crucificado y ahora resucitado Jesucristo; y anticipaciones de su retorno y la consumación de todas las cosas.

Nuestra Cultura

Para llegar a cumplir la gran comisión, hemos establecido valores que dios no ha dado como cultura en convivencia familiar.

La iglesia tiene que ver más con el corazón que con estrategia y visión.

Alegría de vivir. La vida es para disfrutarla, no para sufrirla. Disfrutamos y convivimos en gozo. La iglesia es para disfrutarla no para sufrirla. Diseñamos las reuniones amenas, cortas para que la gente las disfrute y quiera traer a sus amigos, familiares y vecinos por qué lejos de avergonzarse de su congregación, la disfrutan y quieren que otros la disfruten igualmente, confiando que el consuelo divino dará a cada quien de acuerdo a su necesidad.

Pasión por el servicio. Así como Jesús vino a servir y dar su vida en rescate por muchos, deseamos servir a todos en amor y con excelencia. Abrimos espacios para que todos sirvan en alguna área de la congregación para el funcionamiento de la misma.

Humildad. No hacemos deudores a los que servimos. Reconocemos que no somos Dios para solucionar los problemas de la gente, ni tomamos la actitud de ser indispensables. Preferimos ser sub-estimados que sobre-estimados. Enfocamos la vista de las personas en Jesucristo quien es el único que transforma vidas.

Autenticidad. Somos los mismos en la iglesia, la casa y trabajo. Nos mostramos vulnerables y transparentes. Que la gente sepa que somos seres humanos con debilidades; Pero que podemos ponernos de pie por que encontramos en Dios la suficiencia. Al reconocer nuestras debilidades no lo tomamos como una excusa para seguir igual, sino que estamos en el proceso de perfección por el poder del Espíritu Santo y su Palabra.

Relevancia. Estamos conscientes de que la Iglesia está formada por personas que pertenecen a diferentes generaciones, tienen necesidades e inquietudes por lo que procuramos conectamos con sus necesidades reales para poder suplirlas. Reconocemos los problemas reales de la sociedad en que vivimos y procuramos dar soluciones reales. No amamos la estrategia, visión y tarea. Amamos a Dios y a las personas y nos movemos en la dirección que Dios nos da moviéndonos constantemente.

Gracia audaz. Damos oportunidades a todos por igual. “Todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario”, y si se demuestra lo contrario damos nuevas oportunidades. Reconocemos que estamos limitados en nuestro conocimiento por lo que preferimos errar hacia la gracia que hacia el juicio. Gracia audaz es dar oportunidades a todos. Por supuesto que existe gobierno en la iglesia para establecer orden y un buen funcionamiento de acuerdo a la Palabra de Dios, buscando el bien de la iglesia y no solo de individuos.

Generosidad. Estamos comprometidos con los propósitos de Dios y creemos en dar generosamente nuestros recursos para el avance de los mismos. No damos lo que nos sobra, damos lo mejor de nuestro tiempo, fuerza y recursos para edificar la iglesia y mostrarles a las personas el amor de Dios.

Nuestra cultura va dando forma a lo que queremos hacer y como lo queremos lograr. Nuestra cultura de iglesia nace de los principios bíblicos eternos. Nuestra cultura puede cambiar, los principios bíblicos siempre permanecen.